Joan Manuel Serrat — La Rana y el Principe letra e tradução
A página contém a letra e a tradução em português da música "La Rana y el Principe" de Joan Manuel Serrat.
Letra
El era un auténtico príncipe azul
más estirado y puesto que un maniquí,
que habitaba un palacio como el de Sissí
y salía en las revistas del corazón.
Que cuando tomaba dos copas de más
la emprendía a romper maleficios a besos.
más de una vez, con anterioridad,
tuvo Su Alteza problemas por eso.
Un reflejo que a la luna
se le escapó,
en la palma de un nenúfar
la descubrió.
Y como en él era frecuente
inmediatamente
la reconoció.
Ella era una auténtica rana común
que vivía ignorante de tal redentor,
cazando al vuelo insectos de su alrededor
sin importarle un rrábano el porvenir.
Escuchaba absorta a un macho croar
con la sangre alterada por la primavera,
cuando a traición aquel monstruoso animal
en un descuido la hizo prisionera.
A la luz de las estrellas
le acarició
tiernamente la papaba
y la besó.
Pero salió rana la rana
y Su Alteza en rana
se convirtió.
Con el agua a la altura de la nariz
descubrió horrorizado que para una vez
que ocurren esas cosas, funcionó al reves
y desde entonces sólo hace que brincar y brincar.
Es difícil su reinserción social.
No se adapta a la vida de los batracios
y la servidumbre, como es natural
no le permite la entrada en palacio.
Y en el jardín frondoso
de sus papás
hoy hay un príncipe menos
y una rana más.
Tradução da letra
Ele era um verdadeiro príncipe encantado
mais esticado e colocado do que um manequim,
que habitava um palácio, como o de Sissí
e estava nas revistas do coração.
Que quando bebia dois copos a mais
empreendia-a a quebrar encantamentos A beijos.
mais de uma vez, anteriormente,
Sua Alteza teve problemas com isso.
Um reflexo que a lua
escapou-lhe,
na palma de um nenúfar
ele descobriu.
E como nele era frequente
imediatamente
ele reconheceu-a.
Ela era um verdadeiro sapo comum
que vivia ignorante de tal redentor,
caçando ao vôo insetos ao seu redor
sem se importar com uma rábana do futuro.
Ouvia absorta um macho croar
com sangue perturbado pela primavera,
quando traiçoeiramente aquele animal monstruoso
em um descuido a fez prisioneira.
À luz das estrelas
acariciou o
ternamente a papaba
e beijou-a.
Mas o sapo saiu o sapo
e Sua Alteza em sapo
tornou-se.
Com a água no nível do nariz
ele descobriu horrorizado que para uma vez
que essas coisas acontecem, funcionou ao reves
e desde então só faz saltar e saltar.
É difícil a sua reinserção social.
Não se adapta à vida dos batrácios
e servidão, como é natural
não permite a entrada no palácio.
E no jardim frondoso
dos pais dela
hoje há um príncipe a menos
e mais um sapo.