Barricada — Las siete de la tarde letra e tradução
A página contém a letra e a tradução em português da música "Las siete de la tarde" de Barricada.
Letra
Caminar con los pies rotos hasta un triste descampado
La derrota en los rostros, el cansancio en los derrotados
Sin agua y sin comida todos amontonando
Sus cuerpos, sus penas, su futuro demacrado
Se desgarran sus entrañas en su pequeño escondite
Toma aire y aguanta el dolor con cada empujón
Hasta que por fin sin gritos su niña decide
Salir en medio de la nada, que lata su corazón
Eran las siete de la tarde en el campo de Los Almendros
Eran las siete de la tarde, lloró el miedo
Eran las siete de la tarde en el campo de Los Almendros
Eran las siete de la tarde, lloró el miedo
De nuevo hay que sacar fuerzas de donde no se tienen
No rendirse al desaliento y seguir en pie para volver
A levantar otra esperanza hasta que llegue la mañana
Temblando en el suelo como una hoja
El alma rota en mil pedazos
Eran las siete de la tarde en el campo de Los Almendros
Eran las siete de la tarde, lloró el miedo
Eran las siete de la tarde en el campo de Los Almendros
Eran las siete de la tarde, lloró el miedo
Tradução da letra
Andar com os pés partidos até um triste descampado
A derrota nos rostos, o cansaço nos derrotados
Sem água e sem comida todos amontoando
Seus corpos, suas tristezas, seu futuro emaciado
Eles rasgam suas entranhas em seu pequeno esconderijo
Pegue ar e segure a dor com cada empurrão
Até que finalmente sem gritos sua menina decide
Sair no meio do nada, bater seu coração
Eram sete da tarde no campo das Amendoeiras
Eram sete da tarde, o medo chorou
Eram sete da tarde no campo das Amendoeiras
Eram sete da tarde, o medo chorou
Mais uma vez temos que tirar forças de onde não se têm
Não se render ao desânimo e continuar de pé para voltar
Levantar outra esperança até a manhã chegar
Tremendo no chão como uma folha
A alma partiu em mil pedaços
Eram sete da tarde no campo das Amendoeiras
Eram sete da tarde, o medo chorou
Eram sete da tarde no campo das Amendoeiras
Eram sete da tarde, o medo chorou